Mayo 2016

Mayo ha sido una locura. Andrea metió seis propuestas nuevas de investigación. Después de meses de preparación,  Fabrizzio y Andrea se fueron a Palo Verde a montar un experimento de simulación de lluvia extrema. Todo iba a viento en popa, hasta que se vinieron unos mega-aguaceros de 60-100 mm (lluvia extrema, qué irónico), con lo cual desaparecieron los suelos secos que necesitábamos. Con esto terminó cruelmente el experimento. Lloramos un poquito, pero como dice nuestra colaboradora  Jennifer Powers, “sometimes nature gives us the best experiments, relax”. Y así, Fabrizzio decidió medir el pulso gigante de CO2 que causó esta lluvia, durante 7 días. Vamos a ver qué dicen los números. Yo creo que algo emocionante.

Estuvimos muchos días en Palo Verde, y todo el mundo trabajando mucho. Andrés y Patricia estuvieron realizando estudios de flamabilidad de especies del bosque seco, con un equipo especial que construyeron para medir el alto de las llamas (fotos pronto).

Después de dos años de espera, llegaron nuestros flamantes LI-COR 8100 para medir flujos de CO2 del suelo. Los usamos en el bosque por primera vez y funcionan a la perfección.

Ya de vuelta en San José, Andrea, Polleth y Gaby se fajaron para fumigar y extraer suelos para determinar C, N y P en la biomasa microbiana. Los extractos resultantes serán enviados al Soil Lab del Instituto Smithsonian en Panamá para ser analizados, y otros los analizaremos nosotros en el laboratorio de Oceanografía Química del CIMAR.

 

 

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